martes, 23 de junio de 2015

Muñeco de trapo

No recuerdo de dónde salía, pero la hoguera de mi calle siempre tenía un muñeco arriba de todo.

Quizás no fuera cada año la hoguera más grande, la madera escaseaba y las calles de alrededor siempre pispaban algunos tablones, pero sin duda teníamos el mejor muñeco.

Sospecho que lo hacía la madre de mis vecinos del 1° como regalo a los esfuerzos de sus peques, dos hermanos que solían capitanear la búsqueda y escondite durante días de cajas, tablas o leños, y que al atardecer del 23 los ya mayores ayudaban a colocar en forma de tipi indio antes de encenderlos. Allí estábamos todos los niños de la calle -y muchos padres cómplices-, embelesados viendo crepitar y arder la fogata.
Había llegado el verano, dejado atrás el cole y el aire olía ya a playa y a sandía.

1 comentario:

  1. Lo recuerdo...lo viví,pero yo no sé quién hacia el muñeco de mi calle y que conste que siempre sospeche que P.Torres robaba a V.Ribes y no al revés ��

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