lunes, 9 de noviembre de 2020

Gambito de dama

Extraño nombre, me parecía como una expresión argentina de resonancias cómicas sin traducción para mí. Pero el tablero de ajedrez de la carátula y una misteriosa jugadora vestida de otra época me llevaron a buscar su significado: un movimiento de ajedrez.

La curiosidad estaba servida y le di al play. Esta miniserie cuenta la historia de una niña muy dotada en matemáticas que descubre casualmente el ajedrez y poco a poco se convierte en un fenómeno en un mundo masculino. Trata también, aunque con poca profundidad, los vaivenes y desequilibrios que parecen acompañar a los genios. En el caso de Beth Harmon, la ajedrecista, también le acompañaba una infancia poco amorosa que dificulta sus relaciones sociales adultas.

El personaje es muy misterioso, me recordó en parte a la Lisbeth Salander de la saga 'Los hombres que no amaban a las mujeres'. Me pregunto si eligieron a la actriz por esos grandes ojos o construyeron las miradas y los planos una vez seleccionada.

Aunque no es el hilo principal, cabría destacar la velada crítica a la sociedad estadounidense de los años 60 de familias aparentemente felices que tapaban sus trapos y frustraciones con el consumo silencioso de alcohol.

Y...¿es una historia real? Pues...no con una pinceladas de sí. El autor del libro del que parte la serie explicó que él mismo fue jugador y que tomó datos reales de partidas y torneos de esos años, incluidos las de los expertos jugadores rusos.

A mí me enganchó bastante y no quiero contar más hasta que la veas.

martes, 15 de septiembre de 2020

20 años no es nada, decía la canción


20 años. Parece que fue ayer. O antesdeayer. Allí estábamos, en el hospital, en shock, de protagonistas de repente en una película que pasaba sin querer que pasara. La realidad superando la ficción. Tras la última ronda de calmantes te quedaste quieto, tranquilo quizás por la morfina, qué más da, y te fuiste. Un 15 de septiembre, la vuelta al cole.
Quizás subiste a este velero en vez de mirarlo desde el balcón frente a este mar que tanto te gustaba y que, maldita sea, se te quedó por disfrutar.

Ayer volví al cole. Al de los grandes. Cosas que van, cosas que vienen.

lunes, 14 de septiembre de 2020

Mignones, la película


Después de la polémica que se creó en torno a esta película antes de su estreno (y crucificada sin verla), ayer la vi. Que hubiera sido premiada en Sundance y que fuera el film debut de una directora francosenegalesa (Maïmouna Doucouré)  me animó. Por cierto, la misma directora tiene un premio César por un corto anterior a esta película.

Y es buena. Una crítica social a la hipersexualización, a la futilidad de las redes sociales y la relevancia que tienen para los niños, a la facilidad con que los niños acceden a contenido en internet no adecuado para su edad (y no quiero abrir aquí el melón del consumo infantil de pornografía porque la peli pasa de puntillas sobre eso). Todo en un contexto familiar y social en el que las chicas, de 11 años, parecen estar muy solas: práctica ausencia de supervisión paterna/materna por exceso de trabajo, directores/profesores que únicamente parecen preocuparse del cumplimiento de la normativa, choque entre la cultura de origen y la de acogida...¿a alguien le suena?

¿Alguien ha visto niñas más pequeñas que esos 11 años bailando y cantando reguetón en presencia de sus padres? ¿Alguien ha visto las coreografías que se preparan para los bailes de fin de curso de primaria y secundaria? ¿Cómo son los referentes infantiles en música y cine? ¿Cuál es el imaginario con el que crecen los niños actuales?
En definitiva, ¿a alguien le sorprende lo que muestra la película Mignones (Guapis, en español)?

Os leo en los comentarios.


viernes, 19 de junio de 2020

Silencio, se escucha



Caen las gotas al laguito de la fuente
en suave cadencia
graznan las gaviotas 
al despedir el día
se oye el roce de cubiertos con los platos
a la hora de la cena
murmuran las voces al oído
sin querer romper
el silencio
este bendito silencio.

De pronto, tañen, imponentes,
las campanas de la catedral.
Son las diez. De la noche.