jueves, 2 de abril de 2015

La sombra y el fotógrafo


Delicadeza. Ternura.
Fueron las primeras palabras que acudieron al empezar la visita a la exposición 'La sombra y el fotógrafo' dedicada a Antoni Arissa en el CCCB.

Fotos de otra época en un tono tirando a sepia que hasta ahora solo había visto en los filtros vintage que proponen las apps de edición de fotos.

Un gesto cariñoso a unos niños o un beso robado tras la colada tendida. Escenas de la época que por sí solas darían para escribirles un relato y, más tarde, gusto por detalles cotidianos y fotografías urbanas con las que en cierta manera me sentí identificada.

Lugares reconocibles de Barcelona y terrazas de cafés desaparecidas que recuerdan a las que aún dominan las aceras de París.

Y en muchas fotos el juego de sombras, un tema que personalmente me llama mucho la atención. En algún momento del recorrido me vino a la mente Chema Madoz y sus juegos con objetos cotidianos.

Antoni Arissa fue fotógrafo por vocación e impresor por el negocio familiar en la Barcelona de principios del siglo XX y hasta la Guerra Civil, tras la que dejó la fotografía. Al fallecer, su familia se deshizo de gran parte de su obra, sin ser consciente de su valor. Obtuvo varios premios nacionales e internacionales, y trabajó también para el Diario de Barcelona como corresponsal literario. Una ocupación que suena de lo más interesante, ¿en qué consistiría?



Delicadeza. Ternura. Como esta bossanova que escuché hace unos días, os dejo con ella.

Si queréis ver la exposición tenéis tiempo hasta el 12 de abril.

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