jueves, 28 de junio de 2018
Recuerdos en azul
lunes, 14 de mayo de 2018
¡Mis 9 primaveras!
¡Ya soy mayor de edad! ¡A partir de ahora voy a hacer lo que quiera, yuhuuuu! No ha sido fácil llegar a cumplir los 9 años, he tenido que llamar mucho la atención para no quedar relegado en algún recoveco del cerebro de mi creadora entre tanta cosa urgente, apremiante e ineludible. Y estoy contento de haber insistido, muchos de mis coetáneos hace tiempo que quedaron abandonados en las cunetas digitales.
Ahora que ya soy mayor puedo decidir por mí mismo cuándo aparecer sin tener que dar explicaciones de dónde he estado o por cuánto tiempo me ausento. Quizás haga un viaje largo o me tome un tiempo sabático; quizás explore nuevos formatos, os cuente otras cosas o haga más vida social, con más amigos como Salto al reverso o 19 días y 500+ noches. ¡Todo está abierto en esta nueva etapa que empieza hoy! Y ahora, ¡a celebrarlo!
martes, 27 de marzo de 2018
miércoles, 7 de marzo de 2018
París en Barcelona
Hace unos años trabajaba en el mundo del turismo y cada día conversaba con los visitantes de la ciudad. Uno de los comentarios que me hicieron varias veces y que en aquella época me sorprendió fue este:
- La arquitectura de Barcelona me recuerda a la de París.
Por aquel entonces yo arqueaba las cejas, había estado en París y no le veía el parecido, ni en la arquitectura ni en nada. Seguramente mi imaginario comparaba el Barrio Gótico o el Modernismo con la zona de Notre-Dame y, claro, no encajaba. Con el tiempo entendí a qué se habían referido. Era Barcelona vista con otros ojos.
Ayer mientras caminaba por la Diagonal recordé de repente aquellos comentarios y su razonamiento. Los edificios recuerdan claramente al estilo Haussmann tan característico de París, con ese último piso de pizarra normalmente abuhardillado. Aquí no me consta que existan esas minúsculas estancias, en cambio se le dio un toque de color a las fachadas. Sin embargo, lo que marca la gran diferencia son las palmeras de la calle, que no resistirían la temperatura parisina.
Que todo esto me pasara por la cabeza tras muchos años enterrado... ¿tendrá algo que ver con que iba de camino a ver una peli del I Festival de Cine Francófono Ohlalà! al Institut Français?
Vete tú a saber.
martes, 13 de febrero de 2018
Febrero
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| Llum BCN 2016 |
- en febrero siempre cae el carnaval
- las pocas veces que nieva con ganas en Barcelona son en este mes
- nos trae el festival Llum BCN, que conozco desde que hace un par o tres de años el día 12 de Santa Eulalia fue festivo por alguna carambola del calendario laboral. Caía en viernes y el programa resultaba atractivo. Lo fue, y mucho, algunos de los de los montajes de ese año me parecieron espectaculares (por cierto, este año 2018 se traslada de semana y barrio prometiendo más y mejores montajes ¡consulta el programa!).
Algunos estaréis pensando que también se celebra San Valentín, pero es que de él a mí solo me gustan las flechas...
¿Será que soy Sagitario?
miércoles, 31 de enero de 2018
Echando la partida
Reconozco que me gustan mucho las columnas semanales que escribe Màxim Huerta @maximhuerta en varios diarios. Hace un par o tres de semanas iba sobre la expresión "Hacer tiempo", que hacía mucho que no escuchaba. Y no me sorprende. ¿Por qué?
Tuve que echar la memoria muy atrás para recordar la época en que la escuchaba, principalmente los domingos de hace muchos veranos a la hora de la sobremesa y a la sombra de los pinares. Se echaba la partida a las cartas, al dominó o tal vez al parchís.
Volví a escuchar el sonido de las fichas al removerlas sobre la mesa plegable como un ritual de inicio de cada partida, a ver la gorra de mi abuelo, el paquete de tabaco negro de mi primo y la sonrisa de mi padre que con voz burlona decía "¡una me queda!" mientras esperaba que le llegara el turno para poner esa última ficha con el sonido firme de "He ganado".
De vuelta al 2018, cambio de paisaje: estábamos a miércoles de invierno a la hora del vermut y al sol calentando la playa. Y yo no conocía a ninguno de ellos, que tan ricamente estaban echando la partida al dominó y tan concentrados en su juego que el día, la hora, el clima y el paisaje -envidiable- casi eran lo de menos.
Yo me digo que es un lujo estar así en primera línea de mar y que hayamos tenido un enero primaveral en Barcelona.
¿Y tú qué opinas?
Tal y como han cogido el ritmo las cosas, ya no queda tiempo de "hacer tiempo". Todas las actividades del día están tan milisegundésicamente agendadas que no queda ni un suspiro entre ellas. Más bien tienden a solaparse a nada que una se retrase, sea un minuto el metro o media hora la visita al dermatólogo.Muy pocos días después de leer la columna, y aún con su eco, me topé con el grupo de la foto jugando al dominó a ras de arena y me vino a la mente otra expresión que también tenía medio olvidada: "Echar la partida".
Tuve que echar la memoria muy atrás para recordar la época en que la escuchaba, principalmente los domingos de hace muchos veranos a la hora de la sobremesa y a la sombra de los pinares. Se echaba la partida a las cartas, al dominó o tal vez al parchís.
Volví a escuchar el sonido de las fichas al removerlas sobre la mesa plegable como un ritual de inicio de cada partida, a ver la gorra de mi abuelo, el paquete de tabaco negro de mi primo y la sonrisa de mi padre que con voz burlona decía "¡una me queda!" mientras esperaba que le llegara el turno para poner esa última ficha con el sonido firme de "He ganado".
De vuelta al 2018, cambio de paisaje: estábamos a miércoles de invierno a la hora del vermut y al sol calentando la playa. Y yo no conocía a ninguno de ellos, que tan ricamente estaban echando la partida al dominó y tan concentrados en su juego que el día, la hora, el clima y el paisaje -envidiable- casi eran lo de menos.
Yo me digo que es un lujo estar así en primera línea de mar y que hayamos tenido un enero primaveral en Barcelona.
¿Y tú qué opinas?
sábado, 30 de diciembre de 2017
El Año en Música 2017
Ayer
cerré el año de música y conciertos y llega el momento de la revisión. Al
juntar las entradas para hacer balance me han parecido pocos. Quizás sí
comparado con otros años, sin embargo algunos han sido muy, muy buenos.
Tan
buenos que he tenido problemas para elegir el Concierto del Año porque me
venían simultáneamente 2 o 3 a la mente. Mmm…¿cómo elegir? Haciendo la segunda pregunta.
- ¿Cuál
de ellos volverías a ver sin dudar?
- ¡Aerosmith!
Así de
contundente. Y es que sí, son de los de otra dimensión, con sus décadas de
canciones y la energía irreverente como si hubieran empezado ayer. Un total show. Steven Tyler se movía como
un veinteañero –o quizás treintañero- haciendo tándem con Joe Perry para
dejarnos escenas como las de sus vídeos pero esta vez, y la primera en su
trayectoria, en directo en Barcelona. Sonaron
mi himno Dream on, Love in an elevator
y muchas otras que nos transportaron al sonido que yo catalogo de californiano
despreocupado de los años 70 y 80.
Su concierto
formaba parte del festival Rock Fest que se celebra cada año en Barcelona y en
el que vi a otros grupos como Deep Purple, Europe, Queensryche o Thunder. Era la primera vez que iba y me sorprendió
muy positivamente lo bien organizado que estaba. Todo Made in Spain. No puedo
dejar de mencionar a Yasei Rock, de la mano de quienes obtuve la entrada como
acción promocional de su web y su app, ¡muchas gracias de nuevo!
Y te preguntarás...¿qué
otros conciertos competían con Aerosmith por el primer puesto? Ahí van:
Rubén Blades
en su gira de despedida de la salsa, que nos regaló varias horas de buena
música latina comprometida en el mejor recinto de verano en Barcelona, la plaza
mayor del Poble Espanyol. Casi podíamos
ver a Pedro Navaja pasando por la esquina del viejo barrio e imaginar a los
escandalizados padres de Ligia Elena. Todo un gusto y honor escuchar en vivo y
refrescar estos clásicos que tanto sonaron en su momento.
Summertime
es el nombre que pusieron a su concierto Ignasi Terraza y Antonio Serrano,
piano y armónica que se unieron por primera vez para tocar en el intimista
Festival de Música en las Viñas, un pequeño formato en un precioso e
incomparable marco, la pequeña población
de Subirats, al bell mig de
las viñas del Penedès. Y ya que
estábamos con la boca abierta, la música no podía ser menos. Ya sabía que
Ignasi Terraza era muy buen pianista, pero no conocía al monstruo de la
armónica Antonio Serrano. Todavía me pregunto cómo lo hace para tocar con tanta
potencia y sacar tantos sonidos a un instrumento tan pequeño. No sabría dar el título de ninguno de los
temas que sonaron excepto Summertime, bien conocida por todos. Un regalo de
concierto estival.
Mención
especial a un concierto que disfrutamos en nuestras vacaciones en Colombia, el ‘Festival de Verano al parque’ en Bogotá, por lo sociológicamente curioso que es asistir
a un lugar que no es el tuyo y por lo complicado que fue tanto llegar al
recinto en transporte público, un enorme parque de la ciudad, como acceder al
mismo con nada menos que tres controles
de seguridad. Pero lo conseguimos, allí estábamos pendientes de un escenario
con estrellas locales de la cumbia y el vallenato que no conocíamos y de lo que
nos explicó sobre ellos una chica del público entre sorprendida y divertida.
Y ya para
acabar, ahora sí, gracias de nuevo a todos los músicos que, más anónimos y
menos reconocidos, llenan los bares y locales de música todo el año en esta
ciudad y amenizan desde el hall de un hotel hasta los pasillos del metro. ¡Gracias,
gracias, millones de gracias un año más!
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